lunes, 13 de diciembre de 2010

en esta ciudad

en esta ciudad
con perros que agonizan a la luz de
(los altos letreros
el carraspeo enfermo de los ómnibus
no hay otra brillantez que la del río
empeñado en inventar gaviotas
y un puerto para irnos,
hasta las viejas de los bares de marinero
emigraron
también ellas extrañaban
cierta forma de alarido o beso.