martes, 8 de agosto de 2017

Sobre Pabellón patrio

PABELLÓN PATRIO, de Luis Pereira. Ed. Yaugurú, Montevideo, 2009. 78 págs.
ESTE ES EL sexto poemario de Luis Pereira (Paso de los Toros, 1956), después de Murallas, 1980, Señales para una mujer, 1985, Memoria del mar, 1988, Poemas de acción y mujeres delgadísimas, 1992, Retrato de mujer azul, 1998, y Manual para seducir poetisas, 2004. El lector de este Pabellón patrio se enfrenta a un opus poético de madurez, en el sentido de que el libro se integra a una obra literalmente mayor, vasta, creada diacrónicamente, donde los significados ganan plenitud al considerarse en conjunto. Porque también, releer la obra anterior del poeta, después de este Pabellón…, significa ampliar su lectura, descubrir niveles nuevos de sus temas poéticos, la evolución de sus obsesiones, su recurrencia transfigurada en significado.
Por ejemplo, el libro anterior del poeta hablaba de esos territorios objeto del "desprecio cultural", que constituían una buscada patria, o patrias, en plural, que eran llamadas "minúsculas", "inciertas", "en la pantalla chica", "impropias", "ajenas a lo heroico". Ya se trataba de una poesía que trabajaba con el tono menor, que reivindicaba la contracultura, la poesía que podía asimilarse al video-clip, a los productos de los mass-media, sobre todo de la televisión, los lugares sin prestigio, o los no-lugares de Marc Augé.
Esa patria chica, hecha del material sucio o excluido de la vida, tan de los poetas que Pereira admira -Ferreira Gullar sobre todo, sin excluir a Elder Silva, y a Bukowski- reaparece en este Pabellón, que es patrio en ese sentido de territorio reivindicado. Uno de sus mejores poemas puede abordar el fracaso de un ser signado por la negación, la imposibilidad, y construir así uno de los momentos altos de esta estética: "¿Quizás fue bailarín en las bailes del Huracán en Frayle Muerto quizás en el Salto Oriental o Bella Unión o en los bailes de Porongos o del Democrático?(…) ".
La poesía de Pereira ya venía trabajando el tema del recuerdo, una especie de pudoroso Ubi sunt que pasaba por la mención de fotos que implicaban el embrión de un relato. Aquí desarrolla el procedimiento, incorporando lo definitivamente perdido al universo de menciones periféricas de esta patria. Aquí se suceden por ejemplo: "Aguas dulces ¿Mil novecientos ochenta y siete?", "Una toma del ochenta y cinco", "Me gustaba tu piel/ el 3 de junio de 2000". El tiempo se fija en imágenes sepia (a veces explícitamente marrones), casi desdibujadas porque el poeta no desarrolla la narración implícita, y pide más bien la participación del lector, que se siente siempre convocado por esta poesía.
De estos poemas se debe destacar el uso de grupos nominales, a veces acumulados, anafóricos en ocasiones, un procedimiento que le ha garantizado buenos frutos a este poeta del "tiempo perdido". De hecho, con los años las fronteras del tiempo se desvanecen, todo parece ocurrir sin cesar, y el poeta ha llegado a una edad en que es preciso rendir homenaje a ciertos momentos de felicidad, perdidos para siempre pero también inolvidables: "avenida italia y bolivia, a unas cuadras de acá (…) yo sólo puedo escribir estas líneas acerca de esa felicidad y narrar pequeñas historias relativas al asunto".
Finalmente, en esta obra de madurez no podía faltar la conciencia de integrar una generación y el homenaje a sus poetas cercanos. Este gesto tampoco es nuevo en la obra de Pereira, pero cobra en esta obra mayor la dimensión de un tributo. La familia poética de Pereira es vasta porque además de incluir una serie importante de poetas uruguayos y argentinos (el adjetivo "rioplatense" sería adecuado en su caso), se deben agregar a los beat "o la de cierta literatura// yanqui/ Pese a Condoleeza// profundizar en la estética yanqui/ Pensar un poema acerca// del Poder mientras se espera la cajera del/ Centro Comercial/ ´Nunca confíes en un gobernante´/; cosas así (…)". Y este poeta, a quien "los inviernos del Río de la Plata/ hoteles/ de poca monta/ música de boleros/ las/ calles que/ invariablemente mueren en/ el/ Río de la Plata" pueden llevarlo hacia un relato de la norteamericana Lorrie Moore, este poeta, que construyó su obra desde los márgenes y las periferias, surge como un autor central de las letras nacionales, con un acento inconfundible, universal de tan uruguayo.
Alfredo Fressia

sábado, 18 de febrero de 2017

Pereira, el enamorado

Posbolchevique y acaso posromántico, hay un poeta que tiene una rítmica única de rastros beatnik y una tensión en la que se superponen cartas de amor, memorias borroneadas y circunstancias cotidianas llevadas a la altura de mito, de leyenda épica, o acaso estoica, como define Alfredo Fressia a la poética de Luis Pereira en el texto introductorio de Poemas para mi novia extranjera. El más reciente poemario de Pereira, publicado por Vox, lleva ritmo de “milonga rioplatense”, como subraya el poeta, sabiendo que esa milonga es travestida de otros ritmos que van desde la herencia neobarroca hasta los espirales del rock de grandes poetas como Bob Dylan y Leonard Cohen. Hay algunos textos más otoñales al principio del recorrido, con escenografía de Maldonado, para después volverse poeta extranjero (lo es, siempre, Pereira, como rasgo de identidad), romantizar, mandarse versos como “Yo conocí la Unión Soviética”“En otra vida habría estudiado Humanidades”“Hay o había apuro por desnudarnos”. Y un final muy preciso, confesional, cargado de humor, que culmina con el latiguillo “Yo quería ser como Antonio Cisneros/ y ser el objetivo de todas las mujeres de Lima”, y la auto-constatación de que no ha sido un poeta inglés, ni siquiera un mal poeta inglés. Pereira sigue disparando muy buenos versos desde “el patio trasero de las letras”. Irreductible.

Gabriel Peveroni
laculpalatuvomanuchao.blogspot.com.uy

lunes, 23 de enero de 2017

POEMAS PARA MI NOVIA EXTRANJERA

Preguntado Gustavo Wojciechowski, “Maca”, factótum de Yaugurú, sobre cuáles eran sus editoriales extranjeras de referencia, respondió que Vox, de Argentina. Precisamente de ahí llega el más reciente poemario del poeta de Paso de los Toros, y fernandino por adopción, Luis Pereira Severo.
Mucho más clásico en su presentación que otros artefactos de Vox, este poemario, que tiene en la portada una ilustración alusiva del gran Diego Bianki, es calificado por su autor como una milonga rioplatense, y comparado por su prologuista, Alfredo Fressia, con el trabajo de un estoico.
Su primera parte, “Colección de fotografías del último otoño”, contiene algunos de esos momentos que sólo la poesía puede lograr como intermediaria –pero no amortiguadora– entre el golpe de los heraldos negros y el andamiaje interior de quien la lee. No hay crónica periodística que pueda trasmitir el realismo, la precisión onírica, de esos imposibles lanchones “repletos de bosnios, de georgianos” que cruzan el Paraná para traer a este tranquilo rincón del mundo, al despuntar la mañana, el olor de la guerra y la masacre. ¿Y cómo podría el recuento de los historiadores capturar el horror de la tortura en la medida en que lo trasmite “Lo hicieron los perros y los capitanes”?
Pero a fin de cuentas, “quien piensa en la muerte/ ¿la convoca o la ahuyenta?”. No responde su pregunta Pereira, aunque por las dudas anota el texto que desearía de epitafio. No responde, pero exorciza. Oficia ese exorcismo en la segunda parte del libro, del que toma el título, aunque no es la fácil liturgia del amor, sino que la novia extranjera, cuando se corporiza, tiene mucho de imposibilidad, de destiempo.
En el tramo último, que llama “Canción de cuna bolchevique”, el poeta ajusta cuentas con su generación y consigo mismo. “No soy ni siquiera un mal poeta inglés”, dice. En oposición se define habitante del “patio trasero de las letras”, aunque, reconoce, “no se trata de un mal sitio”.
(Roberto López Belloso, BRECHA, 20.08.2015, http://brecha.com.uy/cruces-de-poesia-25)

lunes, 19 de diciembre de 2016

de Atilio Duncan Pérez, Macunaíma

Poemas inéditos del libro Ontheroadagain (en el que Pereira es protagonista)  

Atilio Duncan Pérez, Macunaíma


"y si soñamos, es con realidades"
Juan Cunha


City light books


"No importa lo lejos que vayas
no importa de donde vengas
No vayas a esperar la marea
en una habitación sin sombras"






en una Van imposible
hemos dejado atrás
la Gran Vía de la Desolación
y somos un coro de poetas
aullando en el desierto
Elder Silva Rivero
- de Colonia Lavalleja,
Salto oriental-
es un tico- tico
saltando en el asiento trasero
Víctor Israel Cunha
- de Tacuarembo,
si te parece-
va ceñudo contra la mala poesía
pero bien dispuesto
a intrigas asaltos y aventuras
Luis Pereira Severo
- de Santa Isabel de Paso de los Toros-
el más negro de todos
esta entrompado conmigo
porque no lo incluí
en el primer intento
" ¿ dónde había que sacar el ticket
para ir?
me quede agitando desde el alambrado
pero fuera de juego"
rezonga Pereira
" que conste que ahora voy
bajo protesta"
pero aquí vamos de nuevo
-ontheroadagain-
por la ruta perdedora
tras el apóstol Lawrence Ferlinghetti
conduce Elbio Rodríguez Barilari
- de los confines de Malvin-
que conoce el terreno y la memoria
y además le gusta conducir
en los parlantes del auto suena el Darno
- Eduardo para nosotros-
flasheando unos versos cantados
que nos vuelven otros
mil años mejores
- " City Lights Books"
dice Elder
" es como Las Vegas
la ciudad Esmeralda
de la poesía
para nosotros cinco"
- " Lo de las Vegas me gusta"
dice Víctor Israel
" al fin y acabo
el mundo es un paño verde
y en el fondo
todos somos un poco jugadores
además está bueno
hacer algunas trampas".


Pushkin

Alexander Pushkin
tenía la convicción de que el hombre
no es un diablo ni un ángel
comento
en la tertulia del camino
Pushkin insisto
era bisnieto de un príncipe etíope
por lo cual Pereira y yo
somos parientes suyos
" el hombre es un embutido
con alas
dijo Benavides"
- tercia Elder Silva-
" de qué diablos
están hablando?"
-pregunta Víctor Israel-
las sirenas nocturnas
del desierto
suenan lejos del fuego
" hablamos de Pushkin,
un pariente"
le digo
" ¿ a esta hora?
cosa de negros"
contesta Víctor
y se envuelve en una manta.
.......


En la caja de música de Mr. Jobs

"sinais dizendo nós
quando não estamos mais"
            Paulo Leminski

en la noche del desierto
el mar terrestre que nos rodea
escuchamos a Juliana Cortés
cantando unos versos de Leminski
poeta curitibano
mirando las brasas
Luis Pereira dice por lo bajo
como si le hablara al oído
de Paulo:
" que lo pario, poeta"
estrellas fugaces ovnis aerolitos
y el fósforo de huesos sepulcrales
hacen juegos de luces
en la negrura de la noche
del más negro de todos
que repite cavilando
mientras toma el mate
de los desvelados:
" que lo pario".



.....................

On

Este ciclo de poemas relata las (posibles)peripecias de un viaje de cinco urubeatniks, desde Chicago a San Francisco, para encontrarse con Lawrence Ferlinghetti, poeta y editor de City Lights Books.
Para los puristas, los beatos de los cenáculos literarios y los habitantes de los conventillos del sur, es posible que estos poemas resulten bizarros o dislocados como un motociclista estrellado contra un muro.
( Bob Dylan choco su moto en los 60 y se quebró vértebras del cuello, no es extraño que choque un conductor poco diestro como yo)
Otros quizás puedan considerarlos ingenuos e inútiles como " un ramo de flores enviado por correo al inventor de los jardines", como decía Carlos Drummond de Andrade.
Para los cinco, Elbio Barilari, Elder Silva Rivero, Atilio Pérez da Cunha, Luis Pereira Severo y Víctor Cunha, estos poemas se parecen a los sueños en barra de los muchachos de las esquinas.
También a los que tuvimos alguna vez,  cuando éramos Fabla y aún creíamos que un día el destino del arte y la cultura estaría en manos de honrados y eficientes gestores culturales y no de burócratas, comisarios, figurones y alpinistas de ascensor.


sábado, 23 de abril de 2016

patrias adoptivas y otras patrias

Este poema es para Laura y Pepe Stevenazzi




patrias adoptivas y otras patrias de nacimiento y otras patrias accidentales y otras patrias del paisaje y otras patrias de la fugacidad y otras patrias que abruman y otras patrias parroquiales y otras patrias con candados y otras patrias ferrocarriles y otras patrias en el medio de la nada patrias escandalosas patrias rojas y otras patrias con sauzales y otras patrias con arenales patrias con embarcaderos patrias con polcas polquísimas marías raqueles apellidos de poca trascendencia otras patrias con ríos miserables espejados ríos con delgadas líneas de poética patrias con honduras profundas piadosas silenciosas barreras o riachos la paciencia del nombrar cuarteles Mangini centenario patrias delgadísimas flaca inexplicable bicicleta y en el medio de la nada los trenes con destino a otras patrias adoptivas al menos esa clase de patria que lleva cualquiera de nosotros bien adentro



(de Manual para Seducir Poetisas, civiles iletrados, 2004)

En memoria de Alberto Camacho, isabelino

En memoria de
Alberto Camacho, isabelino,
asesinado por las dictaduras en 1974


poema. sin aire. retro
aliento. poco hábil.
verdura. carros de
verdura. bicicleta negra
apabullante. calles
piedras sin historia
nombre o vestimenta.
ropa de luto.
ceremonias. en la funeraria.
otra. bicicleta negra.
impiadosa. flaca esterilada.
esmero. de las bicicletas
carros. con cencerros. resto
del día. sin poema. odioso
idiota ausente
sin regreso.


(de Pabellón Patrio, serie de relatos íntimos, Yaugurú, 2009) 

persiste el olor / el desamparo

persiste el olor
el desamparo
allí

sólo cuarteles y cómplices y cuchicheos y batidas
patrullas idiotas
y

la lluvia cubriéndolo todo

no insistan en detalles el color del
río las curvas las
chalanas las barrancas la pesca
el arenal

sólo el encanto de los trenes
la parroquia los árboles frutales

demasiado olvido

nadie pudo
haber nacido en ese sitio

aunque

lo digan

persiste el olor
el desamparo

de los derrotados


(de Pabellón Patrio, serie de relatos íntimos, Yaugurú, 2009)