sábado, 24 de octubre de 2015

de Murallas (1980)

la calle y sus mujeres se reparten
en golpes secos
y murmullos
alaridos
muchedumbres inconclusas
en poemas
de un hermetismo asqueante.
los habitantes tristes se lamentan
en exactos tangos y lloran
por lo bajo sus memorias
la derrota
prometen consignas con minúscula
en los baños
y después orinan
un orín lento y afiebrado.
toman cerveza por la noche.
es una historia desdentada y triste
en un lento país y llora
por lo bajo sus memorias
es un lento transcurrir desmemoriado.


yo vi fresas de la amargura

yo vi fresas de la amargura
y a pier paolo passolini en “el evangelio según san mateo”
y policías que corrían tras el matrero todas las cintas
y películas varias que no integran el programa de raimondi los
lunes
franceses, y
filmes sobre el desamparo y el mismo desamparo -no era un personaje-, en el cine
de sarandí grande, y en el roma
y cantantes melódicos y
crónicas
y el diario el plata y bp color y la tribuna
y el cine arte del salvo,
y a león lev entrar y ver una de tarkovski y cine de georgia años después
y vi a políticos de izquierda hablar de acumulación de fuerzas
y a ti cambiarte de camiseta debajo de una llovizna de esas que justifican la literatura,
crónicas
acerca de las fresas de la amargura,
y leí en periódicos de izquierda agudas crónicas acerca de las fresas
y
vi a josé emilio pacheco hablar acerca de
los terremotos
y a malí contarme de las carreteras mejicanas y de los peajes y de las otras carreteras
sin peajes ni primer mundo ni mtv por donde
viajan los pobres a
san diego
vi cantantes melódicos marchosos en san diego
y el estadio de toluca donde uruguay perdió en 1970 con brasil 4-2
y una noche a osvaldo soriano contar sus propios recuerdos construir con ellos historias de
desamparo
crónicas
y muchas cosas más, entre ellas las piernas de una mujer hermosa que
empalidecieron obnubilaron boicotearon todo lo demás que
antes había visto.


(de Retrato de mujer azul, civiles iletrados, 1998)


martes, 13 de octubre de 2015

Algunas notas sobre Poemas para mi novia extranjera

por Horacio Fiebelkorn

(Poemas para mi novia extranjera, de Luis Pereira Severo, Bahía Blanca, Vox, 2015)

 

I 
En el prólogo de Poemas para mi novia extranjera, Alfredo Fressia menciona autores que desde su perspectiva, se reúnen en el mapa de lecturas de Luis Pereira Severo: Rexroth, Ferreira Gullar, Elder Silva, Benavides, Víctor Cunha, Zitarrosa, Cisneros, Darnauchans, entre otros. Varios son mencionados por el propio autor en pasajes del libro. Agrego: algunos poetas argentinos de los 90, cierta poesía (no toda, no cualquiera) argentina escrita en los 90. Por caso, Gambarotta, Raimondi.

II 
Lo de recién no es un dato menor, ya que permite situar la obra de Pereira en coordenadas que abren otra perspectiva para la poesía uruguaya. En este punto, conviene recordar que casi siempre la poesía escrita en Uruguay buscó espejarse en Brasil, tanto en su versión modernista como experimental. El tráfico verbal en la frontera fue parejo con el contrabando de mercancías. La música del habla uruguaya está impregnada del acento portugués. Pereira lo asume, pero abre su ventana al Río de La Plata, lo cruza.
Alguna vez, la brasileña Cecilia Meireles, luego de un viaje por Montevideo y Buenos Aires, dio su impresión sobre la poesía de ambos márgenes del Plata. En Montevideo, dijo, tiene mayor peso la sangre portuguesa, que es lírica, y en Buenos Aires la española, que es dramática.
  
III
Paso de los Toros, Montevideo, Maldonado. Pereira es un poeta itinerante, hace suyo el rumor de la ruta. Ese transcurso es constitutivo de su forma de mirar:

afuera es igual
y siempre es afuera
la piel del viajero
del que no pertenece

El modo en que Pereira nombra y atesora cosas y lugares no es, con todo, el de alguien que convoca una identificación. Son esas cosas y esos lugares, pero podrían ser otros, y cada lector tiene los suyos. La calle Paysandú no es solamente la calle Paysandú. Al eludir el recurso confesional, y transferir por lo mismo una energía que se independiza de lo biográfico, Pereira la convierte en un lugar compartido que trasciende la experiencia generacional.

IV
Milonga rioplatense: lo que deja gotear Pereira está en el cruce de la historia personal con la historia colectiva de Uruguay.

Los perros y los coroneles
Los perros y los oficiales
Los perros y los edecanes

(…)
Al tercer día recordé el nombre de Isabel
La del tercer piso
De la calle Inca
La que dejaba cretonas en la ventana

Pereira no juega con una pelota prestada, no la ligó de rebote, no heredó nada, y no se detiene a lamentar derrotas: deshace lo que fue en su momento la retórica de la poesía militante, con sus sujetos preclaros e iluminados, y coloca el verso al ras de la tierra. No habla a sus semejantes desde otro lugar que no sea el espacio compartido.
No viene a cuento del libro, pero Pereira es uno de los pocos que intentó en Uruguay ajustar cuentas con la herencia de Benedetti.
  
V
Pereira habla de amor, todo el tiempo. Agrega un tema ausente en la poesía masculina que abordó la política de este lado del río en los años 90. Con Pereira, los estereotipos se caen. Los varones hablamos de amor, de pérdida, encuentro, lejanía, lujurias galantes, y podemos hacerlo lejos del “ternurismo” o el arrebato campeón de la proeza erótica, o la fascinación seudo rilkeana del que se paraliza ante la belleza.
Pereira habla de amor como de historia o de política: sin complejos,  condescendencia  o autocompasión. Por eso, pulveriza aquí también sin concesiones a la retórica militante de los 70.

VI  
Toda novia es extranjera. Por eso es “novia”, y no “esposa”, “amante” o “compañera”: el lugar del amor no tiene territorio ni institución.
La historia, la política, el amor: todo se enhebra en la visión de un viajero sólo a veces inmóvil. Cuando esos temas entrelazan sus manos, la palabra -la poesía- se vuelve un asunto existencial, intenso. Y el libro que de ello resulta, algo necesario. No se lo lee: se lo respira de cabo a rabo.



domingo, 27 de septiembre de 2015

A Richard Piñeyro, en memoria

poeta y preso político de la
dictadura uruguaya, 1956 - 1998

Era un poeta barrial. Hablaba
de los tallarines con tuco, del vino
salpicado de estrellas, de los transparentes, del otoño”
(Luis Bravo)












estás jodido negro medio negro
las antologías no se ocupan de vos
(el covisunca negro
en mil novescientos ochenta
(esa mujer la beba
el google que no habla de vos piñeyro
richard
negro y tupa tas jodido
(penal de libertad 1973 – 1980
poeta
(ta oscuro el asunto dicen
las antologías no se ocupan de vos
pero sí los torturadores
ellos y los del servicio de
frontera
(no estás en la antologías pero
me acuerdo del abrazo en la parada del 105
por felipe cardozo
(la tortura negro
ha sido especial para você
la muerte negro medio negro
sólo arregla la mitad de las cosas
de lo otro tendremos que ocuparnos
(qué facil esto de aparecer en las
revistas
ser invitado a los jardines
fastuosos
(no estás en la lista negro
quizás por carencia de poesía en felipe
cardoso
en los barrios populares
se sabe
hay carencia de poesía.


jueves, 27 de agosto de 2015

La novia extranjera en Brecha, viernes 21 de agosto, 2015 (nota de Roberto López Belloso)


El poder envilece

No andes por la vida
(como un estamento,

óyeme
yo soy el que susurra
(porquerías
a las
mujeres en los parques
y
era de los
que estaba en Plaza Wenceslao,

de eso hace ya
tiempo,

óyeme
la
poesía es cosa de infames
- el poder envilece -
seguro la posteridad nos
ignore,

Yo solo quería
olfatearle las piernas a la
(loca.





(de Poemas de acción y mujeres delgadísimas, 1992)

miércoles, 19 de agosto de 2015

Darnauchans quería ser como Mazurkiewicz

Los tiempos se ponen duros
y uno no tiene donde caerse un miércoles de noche.
(…)
Veo las atajadas siempre en blanco y negro.
Paró cien penales dice el periodista.”
Elder Silva
Darnauchans quería ser como Mazurkiewicz.
Dice Atilio que
Darnauchans quería ser como Mazurkiewicz.
Mazurkiewicz
Sendic
El Viejo Batlle
Alfredo
Héroes Populares.
Yo quería ser como Antonio Cisneros
Y ser el objetivo de todas las mujeres de Lima.
 
Darnauchans quería ser como Mazurkiewicz
Atilio como Spencer o Joya o como Pedro Virgilio.
Elder no
Elder es de Colonia Lavalleja
No es hincha de Peñarol
Quizás prefiera a Sendic o al viejo
Batlle.
Yo quería ser como Antonio Cisneros
Y ser el objetivo de todas las mujeres de Lima.
¿Y Cunha, Benavides, con quién habrían soñado esos poetas?
¿Tal vez Víctor Cunha se pensó sindicalista? ¿Apagó la llama de la refinería? ¿Fue esa clase de héroe popular?
Benavides él mismo
héroe popular.
Como Alfredo Sendic Mazurkiewicz Pedro
Virgilio.
Yo quería ser como Antonio Cisneros
Y ser el objetivo de todas las mujeres de Lima.