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martes, 11 de diciembre de 2018

sábado, 28 de julio de 2018

De "La confabulación de las arañas"


Hay una relación dialéctica entre sociedad y obra literaria, pero dicha reciprocidad no quiere decir que lo social se imponga en el proceso de dicción del texto, predeterminando su particularidad final. Lo social es una matriz categorial y participante del diseño estructural, pero su actualidad expresiva puede adoptar reverberaciones discursivas diversas. No es correcto creer que dicha actualidad se logre mediante “la lógica interna del contenido”, según lo propuesto por Fredric Jameson —en Marxismo y forma—, sino más bien por la documentación social comprendida en la forma, entendiendo por forma la relación que se establece entre las palabras para producir una significación diferenciadora. El irresuelto conflicto entre el sujeto productor y su contexto se dirime en el propio poema que, por ende, tendrá una manifiesta conflictividad; el texto aceptará ser reescrito por nuevas y complementarias lecturas. En su imagen conflictiva se verifica un rechazo a la explicitud y a la consecutividad: el autor fractura el lenguaje del poder. Estamos ante un habla que se despoja de las discursividades culturales mayores, des-estratificándolas léxica, fonética y sintácticamente. El resultado, en Pereira Severo, es el de una escritura de la sobriedad que resiste la decodificación estándar y quiebra la relación del binomio significante-significado. Y ese quiebre se produce desde la ironía de quien ha visto la corrosión de los grandes relatos y desde un ludismo muy cercano a la irreverencia pop, plegándose sobre sí misma. El resultado es un registro diferente del de la codificación de la máquina gregaria social: el de la extranjería, en particular, aquella que es promovida por la proliferación de citas de guiones cinematográficos o canciones traducidas en un castellano neutro. La cita hace consciente el origen plural de todo acto de escritura, explicita la referencia que ya está en cada coma, en cada paso incorporado. Se puede decir que en cada declaración prestada, en cada intervalo entre dos términos, se esconde una pausa que pone en evidencia aquello de que todo acto de creación es una manifestación polifónica, indeterminada de decisiones singulares en el proceso, pero que no se pueden concebir de antemano. Es el llevar a cabo una destrucción sistemática de ese decir avasallante para que, en su lugar, el trayecto de un nuevo poder y un nuevo saber se instale, mediatizándose por una sintaxis en constante resurgimiento. Solo a partir de allí, la lengua consigue revelar su afuera, enfrenta y sortea la fragmentariedad cinemática donde no solo se han visto: “… fresas de la amargura / y a pier paolo passolini en “el evangelio según san mateo” / y policías que corrían tras el matrero todas las cintas / y películas varias que no integran el programa de raimondi los lunes/ franceses, y / filmes sobre el desamparo y el mismo desamparo —no era un personaje—, en el cine / de sarandí grande, y en el roma / y cantantes melódicos y crónicas / y el diario el plata y bp color y la tribuna / y el cine arte del salvo, / y a león lev entrar y ver una de tarkovski y cine de georgia años después / y vi a políticos de izquierda hablar de acumulación de fuerza s/ y a ti cambiarte de camiseta debajo de una llovizna de esas que justifican la literatura”. Toda esta secuencia enumerativa no parece mostrar otra forma de expresión que la que se genera en un pliegue entre el sonido articulado y el silencio. Al igual que el cine mismo, tan omnipresente en la producción de Pereira Severo.

Martín Palacio Gamboa, La confabulación de las arañas, poesía uruguaya actual, detodoslosmares, Córdoba, Argentina, 2018

jueves, 7 de junio de 2018

La manera en que bailamos la milonga



Alicia Salinas
Rosario, Argentina (2018)


Poemas para mi novia extranjera (Ediciones Vox, Bahía Blanca, 2015), nos sumerge en una atmósfera donde abundan las alusiones a personas concretas, lugares y hechos específicos. Aquí tallan los nombres propios, las singularidades antes que las generalidades y los hermetismos crípticos. Cuánto más se sepa sobre tales personajes, territorios y cosas, más nos envuelven los halos de esa atmósfera. Pero en todo caso nunca quedamos afuera: hay una invitación a conocer, a adentrarse al sustrato universal que se recrea desde el Río de la Plata. “Estética callejera le llaman a este balbuceo”, nos advierte el autor, Luis Pereira Severo (Paso de los Toros, Uruguay, 1956).

La mujer, la novia, la amante, la ex, la que podría haber sido, la que no fue, son excusas para volver a hablar de los asuntos que obsesionan al poeta y que verificamos a lo largo de su obra. Se trata del relato de una vida desde los detalles, desde lo cotidiano, desde lo micro. Eso que quizás y seguramente pasa desapercibido para otros que lo experimentan y acaso lo sufren, pero que Pereira recoge y transforma en materia prima de su poesía. Claro, como resulta que lo personal es político, a través de lo que puede parecer pequeño entramos en los temas sociales, en lo colectivo. Ha de ser la manera en que las gentes sencillas construimos nuestra épica y somos parte de la historia. La manera en que bailamos la milonga.

En otras palabras, el título del libro es una paradoja, ya que a partir del mundo privado que entraña un vínculo de noviazgo – y en concreto desde la evocación del amor y desde el desamor- aparecen y se abren paso la patria, la memoria, los compañeros, los maestros, el oficio. También su poemario anterior, Pabellón patrio, a pesar de la solemnidad y lo magno que sugiere su nombre nos invitaba a anclarnos en un registro de relatos íntimos, como se aclara desde la misma portada de aquel volumen.

Pero no se trata sólo de discurrir acerca del qué sino sobre todo del cómo, de las formas de Poemas para mi novia extranjera. Entre ambos polos hay una continuidad, una correspondencia, un diálogo fecundo. En efecto, en un tono que no es el de una voz grandilocuente, Pereira intercala poemas que llevan título con otros que no, o con títulos que parecieran situarse al final del poema mismo, entre paréntesis. También puede decirse que ese último verso funciona como identidad del poema, en un libro que está dividido en serie pero carece de índice. Pereira es libre a la hora de usar o desechar las mayúsculas, los signos de puntuación, la cursiva, allí donde la norma indica otra cosa. Por otro lado es profuso en la utilización de signos tipográficos, por ejemplo para separar los versos de un poema, dentro de un verso para establecer una pausa o simplemente al final de un verso, a lo que se suma la disposición gráfica de algunos versos, estrofas, poemas.

Todos gestos de irreverencia, que se registran no sólo en este uso del lenguaje sino en las tramas poetizadas, desde la inundación en un asentamiento a las bolsas del supermercado conservadas como recuerdo de una relación. Y allí reside la coherencia, en el lugar elegido para mirar, para contar, para decir(se), para filiarse o descentrarse. “No se trata de un mal sitio”, nos consuela en el último texto de la serie, que había iniciado con prólogo del gran poeta Alfredo Fressia. Quedamos a la espera de los futuros poemas que florecerán en ese sitio, de su mirada, de los nuevos pasos de milonga.


martes, 5 de diciembre de 2017

La extranjera en los Cruces

Preguntado Gustavo Wojciechowski, “Maca”, factótum de Yaugurú, sobre cuáles eran sus editoriales extranjeras de referencia, respondió que Vox, de Argentina. Precisamente de ahí llega el más reciente poemario del poeta de Paso de los Toros, y fernandino por adopción, Luis Pereira Severo.
Mucho más clásico en su presentación que otros artefactos de Vox, este poemario, que tiene en la portada una ilustración alusiva del gran Diego Bianki, es calificado por su autor como una milonga rioplatense, y comparado por su prologuista, Alfredo Fressia, con el trabajo de un estoico.


Su primera parte, “Colección de fotografías del último otoño”, contiene algunos de esos momentos que sólo la poesía puede lograr como intermediaria –pero no amortiguadora– entre el golpe de los heraldos negros y el andamiaje interior de quien la lee. No hay crónica periodística que pueda trasmitir el realismo, la precisión onírica, de esos imposibles lanchones “repletos de bosnios, de georgianos” que cruzan el Paraná para traer a este tranquilo rincón del mundo, al despuntar la mañana, el olor de la guerra y la masacre. ¿Y cómo podría el recuento de los historiadores capturar el horror de la tortura en la medida en que lo trasmite “Lo hicieron los perros y los capitanes”?
Pero a fin de cuentas, “quien piensa en la muerte/ ¿la convoca o la ahuyenta?”. No responde su pregunta Pereira, aunque por las dudas anota el texto que desearía de epitafio. No responde, pero exorciza. Oficia ese exorcismo en la segunda parte del libro, del que toma el título, aunque no es la fácil liturgia del amor, sino que la novia extranjera, cuando se corporiza, tiene mucho de imposibilidad, de destiempo.
En el tramo último, que llama “Canción de cuna bolchevique”, el poeta ajusta cuentas con su generación y consigo mismo. “No soy ni siquiera un mal poeta inglés”, dice. En oposición se define habitante del “patio trasero de las letras”, aunque, reconoce, “no se trata de un mal sitio”.
(Roberto López Belloso, BRECHA, 20.08.2015, http://brecha.com.uy/cruces-de-poesia-25)

lunes, 19 de diciembre de 2016

de Atilio Duncan Pérez, Macunaíma

Poemas inéditos del libro Ontheroadagain (en el que Pereira es protagonista)  

Atilio Duncan Pérez, Macunaíma


"y si soñamos, es con realidades"
Juan Cunha


City light books


"No importa lo lejos que vayas
no importa de donde vengas
No vayas a esperar la marea
en una habitación sin sombras"






en una Van imposible
hemos dejado atrás
la Gran Vía de la Desolación
y somos un coro de poetas
aullando en el desierto
Elder Silva Rivero
- de Colonia Lavalleja,
Salto oriental-
es un tico- tico
saltando en el asiento trasero
Víctor Israel Cunha
- de Tacuarembo,
si te parece-
va ceñudo contra la mala poesía
pero bien dispuesto
a intrigas asaltos y aventuras
Luis Pereira Severo
- de Santa Isabel de Paso de los Toros-
el más negro de todos
esta entrompado conmigo
porque no lo incluí
en el primer intento
" ¿ dónde había que sacar el ticket
para ir?
me quede agitando desde el alambrado
pero fuera de juego"
rezonga Pereira
" que conste que ahora voy
bajo protesta"
pero aquí vamos de nuevo
-ontheroadagain-
por la ruta perdedora
tras el apóstol Lawrence Ferlinghetti
conduce Elbio Rodríguez Barilari
- de los confines de Malvin-
que conoce el terreno y la memoria
y además le gusta conducir
en los parlantes del auto suena el Darno
- Eduardo para nosotros-
flasheando unos versos cantados
que nos vuelven otros
mil años mejores
- " City Lights Books"
dice Elder
" es como Las Vegas
la ciudad Esmeralda
de la poesía
para nosotros cinco"
- " Lo de las Vegas me gusta"
dice Víctor Israel
" al fin y acabo
el mundo es un paño verde
y en el fondo
todos somos un poco jugadores
además está bueno
hacer algunas trampas".


Pushkin

Alexander Pushkin
tenía la convicción de que el hombre
no es un diablo ni un ángel
comento
en la tertulia del camino
Pushkin insisto
era bisnieto de un príncipe etíope
por lo cual Pereira y yo
somos parientes suyos
" el hombre es un embutido
con alas
dijo Benavides"
- tercia Elder Silva-
" de qué diablos
están hablando?"
-pregunta Víctor Israel-
las sirenas nocturnas
del desierto
suenan lejos del fuego
" hablamos de Pushkin,
un pariente"
le digo
" ¿ a esta hora?
cosa de negros"
contesta Víctor
y se envuelve en una manta.
.......


En la caja de música de Mr. Jobs

"sinais dizendo nós
quando não estamos mais"
            Paulo Leminski

en la noche del desierto
el mar terrestre que nos rodea
escuchamos a Juliana Cortés
cantando unos versos de Leminski
poeta curitibano
mirando las brasas
Luis Pereira dice por lo bajo
como si le hablara al oído
de Paulo:
" que lo pario, poeta"
estrellas fugaces ovnis aerolitos
y el fósforo de huesos sepulcrales
hacen juegos de luces
en la negrura de la noche
del más negro de todos
que repite cavilando
mientras toma el mate
de los desvelados:
" que lo pario".



.....................

On

Este ciclo de poemas relata las (posibles)peripecias de un viaje de cinco urubeatniks, desde Chicago a San Francisco, para encontrarse con Lawrence Ferlinghetti, poeta y editor de City Lights Books.
Para los puristas, los beatos de los cenáculos literarios y los habitantes de los conventillos del sur, es posible que estos poemas resulten bizarros o dislocados como un motociclista estrellado contra un muro.
( Bob Dylan choco su moto en los 60 y se quebró vértebras del cuello, no es extraño que choque un conductor poco diestro como yo)
Otros quizás puedan considerarlos ingenuos e inútiles como " un ramo de flores enviado por correo al inventor de los jardines", como decía Carlos Drummond de Andrade.
Para los cinco, Elbio Barilari, Elder Silva Rivero, Atilio Pérez da Cunha, Luis Pereira Severo y Víctor Cunha, estos poemas se parecen a los sueños en barra de los muchachos de las esquinas.
También a los que tuvimos alguna vez,  cuando éramos Fabla y aún creíamos que un día el destino del arte y la cultura estaría en manos de honrados y eficientes gestores culturales y no de burócratas, comisarios, figurones y alpinistas de ascensor.


sábado, 23 de abril de 2016

En memoria de Alberto Camacho, isabelino

En memoria de
Alberto Camacho, isabelino,
asesinado por las dictaduras en 1974


poema. sin aire. retro
aliento. poco hábil.
verdura. carros de
verdura. bicicleta negra
apabullante. calles
piedras sin historia
nombre o vestimenta.
ropa de luto.
ceremonias. en la funeraria.
otra. bicicleta negra.
impiadosa. flaca esterilada.
esmero. de las bicicletas
carros. con cencerros. resto
del día. sin poema. odioso
idiota ausente
sin regreso.


(de Pabellón Patrio, serie de relatos íntimos, Yaugurú, 2009) 

persiste el olor / el desamparo

persiste el olor
el desamparo
allí

sólo cuarteles y cómplices y cuchicheos y batidas
patrullas idiotas
y

la lluvia cubriéndolo todo

no insistan en detalles el color del
río las curvas las
chalanas las barrancas la pesca
el arenal

sólo el encanto de los trenes
la parroquia los árboles frutales

demasiado olvido

nadie pudo
haber nacido en ese sitio

aunque

lo digan

persiste el olor
el desamparo

de los derrotados


(de Pabellón Patrio, serie de relatos íntimos, Yaugurú, 2009)

domingo, 27 de septiembre de 2015

A Richard Piñeyro, en memoria

poeta y preso político de la
dictadura uruguaya, 1956 - 1998

Era un poeta barrial. Hablaba
de los tallarines con tuco, del vino
salpicado de estrellas, de los transparentes, del otoño”
(Luis Bravo)












estás jodido negro medio negro
las antologías no se ocupan de vos
(el covisunca negro
en mil novescientos ochenta
(esa mujer la beba
el google que no habla de vos piñeyro
richard
negro y tupa tas jodido
(penal de libertad 1973 – 1980
poeta
(ta oscuro el asunto dicen
las antologías no se ocupan de vos
pero sí los torturadores
ellos y los del servicio de
frontera
(no estás en la antologías pero
me acuerdo del abrazo en la parada del 105
por felipe cardozo
(la tortura negro
ha sido especial para você
la muerte negro medio negro
sólo arregla la mitad de las cosas
de lo otro tendremos que ocuparnos
(qué facil esto de aparecer en las
revistas
ser invitado a los jardines
fastuosos
(no estás en la lista negro
quizás por carencia de poesía en felipe
cardoso
en los barrios populares
se sabe
hay carencia de poesía.


lunes, 9 de septiembre de 2013

este fue uno
de los que sostuvo el
rumbo
de las embarcaciones
cuando el
toque de
queda
y
todo se inundaba

(epitafio que solicita para sí el poeta.)